miércoles, 26 de agosto de 2020

¿Mejor artes marciales que armas de fuego? La opinión de un estadounidense.

 “I was an NRA member for years because I’ll do whatever it takes to keep my wife and kids from harm, but that was before I learned that the most effective deterrent to an intruder is a black belt in taekwondo,” 

Fueron las palabras de Ben Dobbert, un ciudadano estadounidense que expresa el sentir de muchos de sus compatriotas respecto a la idea de mantener seguros a sus seres queridos y a sí mismo. Su testimonio se encuentra en esta nota que será tomada como base para esta reflexión.

No ahondaremos en el origen y sentido de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), una organización con cierta relevancia en EUA, tampoco se hará una comparación entre la eficacia de lar armas de fuego contra las artes marciales para determinar que es mejor para la autodefensa, pues considero que es un debate sumamente largo del que me deseo ocupar en otros espacios. Toda esa información se puede encontrar en las referencias. 

Asociación Nacional del Rifle 

Lo interesante de esta nota es la manera en que un ciudadano de un país que tiene un gran problema de tiroteos en escuelas demuestra su rechazo ante una solución que en su nación es casi universal, pues recordemos que en su constitución es permitido tener armas para su propia defensa  (constitución que no se ha corregido en ese aspecto desde hacer siglos). ¿Los conocimientos de un cinturón negro mejores que un rifle de asalto? Podríamos darle muchas vueltas al asunto, pero algo es seguro: lo primero no es más mortal que lo segundo. 

En ese sentido, considero que esa falta de mortalidad es la clave para comprender el argumento del hombre: no hay que matar para protegernos. En teoría, con el conocimiento de un arte marcial se puede someter al contrario sin lastimarlo de más; cosa que es más difícil de lograr con un arma de fuego. No es lo mismo dejar inconciente a alguien que se ha metido a tu casa durante la noche  que dispararle, aunque haya un inmenso grado de grises en tal circunstancia. El controlarnos a nosotros mismos es la clave. Al respecto del control, el mencionado señor Dobbert añade:  

"Martial arts are all about control and discipline, and compared to that, the NRA just looks like a bunch of lame weirdos obsessed with their toys.” 

Esto demuestra cierto hartazgo de un sector de la ciudadanía respecto a los constantes incidentes con gente armada que, por una causa u otra, disparan a diestra y siniestra. ¿Es necesario poder comprar cualquier arma con apenas algunos mecanismos de regulación al respecto? personalmente creo que no. Por ello estoy de acuerdo con el argumento de Dobbert. 

Este ciudadano preocupado finaliza diciendo que no estará satisfecho hasta que los colegios tengan a un vigilante experto en artes marciales "cuyas manos están registradas como armas mortales." Este punto me parece discutible, pues aunque me parezca buena idea que haya un fomento a las artes marciales y quienes se encarguen de la vigilancia puedan ser expertos en ellas, lo cierto es que tener armas mortales por manos suena a que desea sustituir el plomo de las balas por cuellos rotos. 

Considero que la opción sería buscar un equilibrio. Las manos y las armas son, al fin y al cabo, herramientas ¿no deberíamos impulsar el buen juicio ante los enfrentamientos y la empatía antes que la eficacia de un modo de defenderse? Restaurar el tejido social debería sería ser la prioridad antes que el método de defensa.

Equilibrio 

Desde afuera, parecería que en EUA puedes ser baleado sólo por ir por la calle, pero tampoco es opción convertir a la comunidad en una película de Bruce Lee donde la voluntad del mejor combatiente impere. 

Hay mucho más que se puede debatir al respecto. Deja tu opinión en los comentarios de este blog o en nuestras redes sociales. 



Referencias 

https://www.theonion.com/nra-declares-bankruptcy-as-more-americans-realize-marti-1844752195

https://www.contrainfo.com/27878/que-es-la-asociacion-nacional-del-rifle/

http://educagratis.cl/moodle/course/index.php?categoryid=23

https://emprepedia.wordpress.com/2018/01/18/el-punto-de-equilibrio-que-debo-de-hacer-para-no-ganar-ni-perder-en-mi-empresa/

domingo, 16 de agosto de 2020

Relatos de samurais: Asataro Miyamori y Kan Kikuchi

La literatura es uno de los medios por los cuales nos enteramos de los guerreros de antaño y que a muchos nos han inspirado a seguir un camino marcial. Por ello, es importante revisar y analizar estas fuentes para rescatar las enseñanzas que más nos gusten de ellas. En esta ocasión comenzaremos una serie de análisis de un libro de cuentos llamada Relatos de samurais

Portada del libro
Portada del libro


Estos cuentos están basados en relatos que han sobrevivido desde el Japón feudal. Los ecos de aquella época y de los samurais, se ve reflejado en esta en la siguiente frase que se encuentra en la abstract: 
"máximos exponentes de una sociedad que se regía por el Bushido, el camino del guerrero. Hombres que lograron convertir valores tales como el respeto por la tradición, la lealtad, el heroísmo, la valentía, y el sentido del humor en una seña de identidad de la cultura nipona."

Pero antes de revisar los cuentos, hablemos un poco de los autores y su intención.

Hiroshi Kikuchi (1886-1946) también fue conocido como Kan Kikushi, fue un escritor japonés nacido en Takamatsu, en la prefectura de Kagawa. Estableció la compañía editorial Bungeishunjū, la revista mensual del mismo nombre, la "Asociación de Escritores Japoneses", así como los premios Akutagawa y Naoki para la cultura popular. Por su parte, Asataro Miyamori (1869–1952) era un profesor de inglés en la universidad de Keio en Kioto. Este profesor estuvo muy interesado en publicar en el mencionado idioma diversos relatos tradicionales de su país, pues consideraba vital mantenerlos vivos. 

Kan Kukishi 

Alex Plier en su blog japonbarcelona.com describe un recopilatorio de cuentos de Miyamori: "sobre todo el libro nos habla de las consecuencias anímicas de cada refriega, de la lealtad extrema de sus súbditos, quienes a menudo no comprendían los cambios de bando y las traiciones que estaban a la orden del día. El sentido del honor sobrevuela las distintas historias del libro, o más bien su búsqueda en un mundo caótico." Por otro lado, En la sinopsis de este libro los autores nos recuerdan la época de las historias: el siglo XVII, cuando Tokugawa Ieyasu inició su shogunato y se propuso reducir los privilegios de la clase guerrera, los samurais, con el objetivo de tener un largo periodo de paz. Al final lo logró, pues inició lo que se conoció como el periodo Edo que duró 250 años. 

En la introducción los autores explican que los samurais tienen cierta equivalencia con los caballeros medievales europeos y que el periodo de auge fue de 1467 hasta el 1568, tiempo en el que Japón estuvo sumido en grandes contiendas entre señores de la guerra. Pero toda época de guerra debe acabar y para garantizar la paz los guerreros deben de ser contenidos, por ello el mencionado Tokugawa redujo sus privilegios económicos y sociales. 

Ante este ocaso guerrero las leyendas de espadachines prominentes comenzaron a surgir. Nombres como el de Miyamoto Musashi, también conocido como Shinmen Takezo, inspiraron a crear leyendas que se contaban alrededor del fuego para fascinar a chicos y grandes.

Kanji de la palabra samurai

Como podemos ver, los autores están interesados en mostrarnos lo que eran tiempos legendario en los que las virtudes ya mencionadas se supone regían a los guerreros. Si bien se da por sentado que se leerá estará basado en historias reales, como buena leyenda tendrán exageraciones e imprecisiones históricas que no demeritan estos textos, más bien nos recuerdan que al humano le gusta rememorar los tiempos virtuosos del pasado, aunque esto no sea precisamente real, pues nos impulsa a imitarlo. 

En las próximas entradas de abordaremos los cuentos. ¿Qué héroes del Japón crees que nos encontraremos ne este libro? Te invitamos a dejar tus comentarios.  


Fuentes 

http://japonbarcelona.com/literatura/blog/?p=999

https://es.wikipedia.org/wiki/Kan_Kikuchi

https://es.wikipedia.org/wiki/Samur%C3%A1i

https://es.wikipedia.org/wiki/Kan_Kikuchi


domingo, 28 de junio de 2020

El tigre en las artes marciales Chinas parte 1

Fernando "Tianlong" López

El simbolismo de los animales en las artes marciales es provocado, entre otras causas, por la fascinación del ser humano con la naturaleza. Aquel deseo de imitar la fuerza, velocidad, equilibrio, entre otras características de las criaturas y elementos del ambiente ha impulsado que los maestros crearan técnicas e incluso sistemas completos basados en aquello que deseaba. 
Temibles depredadores

En la China antigua se referían al tigre como "el rey de toda la montaña" o "el rey de cien animales." Y es que tan sólo ver a tan majestuosa criatura sorprendería a cualquiera. Recordemos algunas de las características de este gran felinos: pueden pesar alrededor de 317 kg. y crecer hasta 2.13 m. aproximadamente. A pesar de sus grandes dimensiones tienen una gran agilidad, poder y elegancia. Como bien lo indican los autores Wing Lam y Saleem Alamudeen: "cada pulgada del tigre, desde la cabeza hasta su cola, puede expresar una furia emocional que puede evocar y mostrar cuando está de cacería."

Los mismos autores señalan que, en la antigüedad, algunos soldados usaban pieles de tigre para adquirir su poder e intimidar a sus enemigos. Pero la figura del tigre adquirió mayor importancia después, ya que a ciertos generales se les condecoró con el título de "general tigre." Para ello debían demostrar una habilidad estratégica excelente y gran capacidad de liderazgo. Por supuesto, la fuerza física era pre-requisito para ser general tigre e iban armados con arco y flechas más pesadas de lo común para el combate a distancia además de usar armas pesadas. Finalmente, y emulando de otra manera al tigre, estos guerreros de élite debían ser los primeros en lanzarse hacia el enemigo en la batalla, mostrando su ferocidad. 


Los estilos basados en tigre son de los más reconocidos entre el publico en general
















Lam y Alamudeen describen de esta manera la función de los grandes generales tigre en batalla: 

La primera batalla, entonces, era entre generales opuestos y esta batalla solía decidir el resultado del encuentro, dependiendo, de las habilidades del combate y poder de los generales. Las tropas también eran motivadas para luchar con coraje, o su confianza y fe en el liderazgo de sus generales podrían disiparse, y las tropas retrocederán. Los generales tenían que exhibir e irradiar poder a través del carácter y de su estatura. La voz del general tenía que ser fuerte y repetir palabras de ánimo que podían hacer temblar a los hombres y también motivarles. Los ojos de los generales eran duros e impenetrables. Su mirada penetrante podía leer las almas de los soldados y eran conscientes de las intenciones de los hombres, al igual que hace el tigre. El tigre ha derrotado a muchos enemigos tan sólo con su mirada concentrada, penetrante."

La investigación citada informa que estos guerreros temibles incluso podrían ser más mortífero: la formación de generales tigre. Esta es descrita de la siguiente manera: "Si el reino tenía cinco generales tigre de combate, lo que era considerado un número mágico, uno mantenía la posición central, mientras los otros cubrían separadamente las direcciones norte, sur, este y oeste para asegurar y defender las posiciones defensivas y ofensivas." Algunos de estos guerreros que se destacaban adquirían un nuevo título:  general tigre volador. 

En muchos estilos de combate existen técnicas basadas en el tigre

Sin duda, emular al tigre es algo que a muchos guerreros les funcionó. Hasta ahora hemos hablado del simbolismo y de su papel en la guerra antigua.
En entradas posteriores revisaremos algunas técnicas que se mencionan en el artículo mencionado. 


¿Qué representa para ti el tigre? Si tienes un simbolismo propio para este animal sería interesante leerlo en los comentarios. 


Referencias 

Wing Lam y Saleem Alamudeen. "El impacto del tigre en las artes marciales chinas" en Revista de Artes Marciales Asiáticas. Volumen 3, número 3. 2008. p. 58-67 





Tianlong


Entre el misticismo del héroe y la exaltación ideológica: the way of dragon

Fernando "Tianlong" López
El binomio de las artes marciales y el cine fue una constante durante la segunda mitad del siglo XX, además de una de las principales inspiraciones de muchos practicantes. Si bien estas películas no son un ejemplo verídico de lo que representan las artes marciales, la aplicación de las técnicas en combate real o la efectividad de las mismas. Sin embargo, fueron el principal divulgador de las artes marciales en este lado del mundo.
Póster de la película

Esta vez abordaremos un filme clásico, The way of dragon (1972). Esta obra fue escrita, dirigida y protagonizada por Bruce Lee, una leyenda y posiblemente el icono más recordado de las artes marciales chinas en Occidente. En esta película participaron otras personalidades destacadas como Robert Wall y Chuck Norris, quien protagoniza junto a Lee la impresionante escena del combate en el Coliseo Romano. Sobre esta escena trata la presente reflexión.

Es la ley del más fuerte la que se impone


La trama de la obra se puede resumir brevemente de esta manera: el protagonista, Tang Lung, viaja a Europa desde China para apoyar a algunos compatriotas con algunos problemas con la mafia local cuyo objetivo es despejarlos de su medio de subsistencia.
En tales circunstancias, la relación de dominio entre quienes saben artes marciales con los que se vuelve evidente, pues quienes carecen de entrenamiento o con técnica deficiente quedan sometidos a la voluntad de los "mejores" guerreros. De esta última categoría se hace una distinción entre los abusivos y aquellos que defienden a los débiles, acaso una manera de recordar que el artista marcial debe, ante todo, cuidarse de utilizar sus habilidades de manera egoísta.
El enfrentamiento entre Lee y Norris es representativo por las técnicas mostradas y por su valor cinematográfico. Sin embargo, para esta ocasión hay que destacar la capacidad que se le atribuye al artista marcial sobre la justicia: la vida del oponente en sus manos. Aquí un breve resumen del enfrentamiento.
Después de un calentamiento casi ritual que incrementa la tensión previa al combate y la intervención sorpresa de un gato, el personaje de Lee muestra sus habilidades combativas que ya antes se habían presenciado en el filme. En respuesta, Norris bloquea los ataques y sorprende al protagonista una, dos y tres veces. La confianza se ve en el rostro del rubio.
Ante la derrota aparente, Lee cambia radicalmente su estilo de pelea y con ello inclina la balanza a su favor. El protagonista no desea acabar con su oponente, pero ante la terquedad del mismo le rompe el cuello. Finalmente, Lee reconoce el desempeño del caído al cubrirlo con la casaca encima.
El despliegue de voluntades entre los combatientes, la solemnidad con la que el héroe de la historia reconoce la habilidad de su contrario y la pena con la que se despide de él da pie a la pregunta: ¿Es válido llegar hasta las últimas consecuencias en un combate real? La película nos muestra cómo el héroe que representa al peleador con valores idealizados en realidad no deseaba acabar con la vida del contrario, pero se vio obligado a ello ante la voluntad del oponente.
Uno de los enfrentamientos más famosos del cine
Podría decirse, bajo la lógica de la película, que el protagonista tomó una decisión justa, pues sus acciones previas demostraron que su intención era buena y que sólo peleaba en respuesta a la agresión. Ergo, su acción está justificada. Sin embargo, si el antagonista hubiera vencido tendría el mismo derecho de disponer de la vida del caído. Entonces, podemos decir que en realidad es la ley del vencedor la que se impone.

Sería imprudente rebajar el mensaje de la película a la ley de la selva, así como pensar que esto se toma literalmente por quienes somos seguidores de las artes marciales. Sin embargo, es importante poner atención a los detalles escabrosos de las narraciones que consumimos.

Es conveniente que tomemos acciones para cultivar nuestras virtudes, como lo es la piedad y el sentido de la justicia. Si bien esperamos nunca estar en circunstancia de tener que decidir si tomar una vida o no, es seguro que nos encontraremos con situaciones difíciles de las cuales debemos salir avantes sin recurrir a la violencia.

Al final, podemos decir que el artista marcial, así como tiene la convicción de ser la mejor versión de sí mismo en todos los aspectos, tiene la obligación de reflexionar sobre sus acciones y las causas que defiende. El mundo no necesita más seres cuya fuerza y habilidad sirva para deseos egoístas.
Tres leyendas reunidas

Aún hay bastantes reflexiones que hacer a propósito de esta película, pero se abordarán en entradas posteriores.
Tianlong


La orden de la caballería según Ramón Llull parte 2

Aconteció en un país que un sabio caballero, que había largamente mantenido la orden de caballería con la nobleza y la fuerza de su gran coraje, y a quien sabiduría y ventura lo habían mantenido con honor de caballería en guerras y en torneos, en asaltos y batallas, escogió vida ermitaña cuando vio que sus días eran contados y la naturaleza le impedía, por la vejez, el ejercicio de las armas.

Fernando "Tianlong" López

El caballero es uno de los arquetipos más frecuentes en el pensamiento occidental. Honor, lealtad, valentía, entre otras características que se le atribuye a esta figura tan icónica de lo que entendemos por lo medieval. Sin embargo, ¿Cómo debía de ser un caballero según la perspectiva de la mencionada época?

Ramón Llull, obtenida de elperiodico.com

Hoy abordaremos la primera sección de la obra de Ramón Llull, El código de la caballería. A lo largo de las siguientes entregas revisaremos algunos de los aspectos relevantes sobre cómo debía de comportarse aquel que quisiera dedicarse a este oficio durante la Edad Media. 

¿Por qué surgió la orden de la caballería? Para este autor la decadencia moral y la necesidad de justicia eran las razones del nacimiento de la orden. En sus palabras: "al comenzar en el mundo el menosprecio de la justicia por la disminución de la caridad, convino que justicia recobrase su honra por medio del temor; y por eso se partió todo el pueblo en grupos de mil, y de cada mil fue elegido y escogido un hombre más amable, más sabio, más leal, más fuerte, y con más noble espíritu, mayor instrucción y mejor crianza que todos los demás."

Esta excepcionalidad es lo que le permitía equilibrar al mundo en donde los principios son pisoteados por una enorme mayoría. Los caballeros eran quienes equilibraban el mundo, un mundo cristiano por cierto.  Pero de eso hablaremos en entradas posteriores. 

Guerreros de élite, los mejores entre los mejores, pero ¿estos nacían o se hacían? Llull sostiene que "si te haces caballero, recibes la honra y la servidumbre que corresponde a los amigos de la caballería; que, cuantos más nobles principios tienes, más obligado estás a ser bueno y agradable a Dios y a las gentes; y si eres aleve [alevoso], tú eres el mayor enemigo de la caballería y el más contrario a sus principios y a su honra." El caballero entonces tenía una obligación moral con la gente y con la Iglesia. Cabría preguntarse cuál pesaba más. 

Dos caballeros luchando en un paisaje de Eugène Delacroix

Hasta ahora se puede suponer que, como cualquier mito heroico, aquel que se convertía en caballero debía nacer ya con las virtudes que se han señalado. Sin embargo, esto también podría suponer cierta arrogancia nacida en la certeza del no ser como los demás. Después de todo el humano es débil de voluntad y el orgullo, mortal pecado, está siempre al acecho. ¿Cómo evitarlo? El entrenamiento era la solución a lo anterior. 

Para Llull, la "ciencia y la escuela de la orden de caballería" debía de enseñarse primero de padre a hijo y después de caballero a caballero. El padre debía procurar que su hijo aprendiera a cabalgar en su juventud, pues "si no aprender a cabalgar en su juventud no lo podrá aprender en su vejez." Posteriormente, el aspirante a caballero debía convertirse en escudero de otro caballero, en esta etapa debía aprender a cuidar del caballo, las armas y otras formas de servilismo. ¿Por qué alguien que estaba destinado para la nobleza debe aprender todo esto? Llull responde: "conviene que el hijo del caballero sea antes súbdito que señor, y que sepa servir a señor, pues de otro modo no conocería la nobleza de su señorío cuando fuere caballero. Y por eso el caballero debe someter a su hijo a otro caballero, para que aprenda a esgrimir y justar; y las demás cosas que son propias del honor de caballero."

En la actualidd hay reinterpretaciones del código de caballería

El proceso de formación del caballero, según Llull, estaba marcado por dos principios fundamentales: disciplina y humildad, cosas que eran propias de un buen cristiano pero, al ser el caballero un ejemplo, debe de ser perfecto. Estas virtudes son relevantes para cualquiera que se dedique a las artes marciales en la actualidad, porque para aprender los rudimentos de la batalla se requiere de dedicación en las tareas más básicas.

¿Cuáles son las mejores maneras de aprender la disciplina y la humildad? Espero tus comentarios.

Fuentes 
Llull, Ramón. (1275) Libro de la orden de caballería. trd. Luis Alberto de Cuenca.  Barcelona, RLull, Ebook. 





Tianlong


jueves, 9 de abril de 2020

La orden de la caballería según Ramón Llull parte 1

Fernando "Tianlong" López

Es curioso, no logro recordar cuál fue mi primer contacto con el concepto de caballería. Posiblemente haya sido en una de las tantas historias sobre el Rey Arturo que leí cuando era niño; tal vez en el anime Saint Seiya, que marcó mi crecimiento con la idea de que los caballeros protegen; quizá en la película Corazón de dragón, en la escena que el protagonista recita el juramento del caballero y se redime. Lo cierto es que ha tenido un peso enorme en mi manera de ver la vida.
Por ello, considero que es fundamental comprender dicho concepto para crear un 
código guerrero. Y qué mejor que hacerlo a partir de uno de los libros que fue base
para forjarlo en el mundo hispánico: El libro de orden de la caballería de Ramón Llull.

Ars Magna de Ramon_Llull, 1321



Abordaré este libro en varias entregas, y tendré en cuenta la traducción de Luis Alberto de Cuenca, cuya edición electrónica esta disponible en diversos sitios de la red. En esta ocasión hablaré brevemente sobre la vida del autor.
Llull nació en Palma de Mallorca, territorio que era parte de la corona se Aragón, en 1235. Ramón fue parte de una familia adinerada e influyente, prueba de ello es que fue paje del rey Jaime I, quien fundó el reino de Mallorca en 1231, y después senescal de Jaime II.
Gran parte de su vida estuvo marcada por los excesos y las riñas callejeras. Sin embargo, hacia el año 1264 se produce una transformación espiritual en él: de pronto una enorme devoción católica le invadió, cambiando su vida despreocupada y su destino. Se convirtió en un pródigo escritor cuyo objetivo era la conversión al catolicismo de los no creyentes.


Ramón Llull escribiendo delante de una cruz de Joan Desí.
 Mesa lateral del Retablo de la Trinidad de la Iglesia del Espíritu Santo de Palma,
 c.1503 (Biblioteca de Catalunya, Barcelona 



Poco después comienza a elaborar obra escrita. Destaca el Llibre de contemplació (1270), también escribió el Libre del Gentil e los tres savis (1272) y el texto que nos ocupa, el Llibre de la cavalleria en torno al 1275.
Llull también tuvo una gran actividad pública, pues estuvo con el rey Jaime II en la fundación de un convento en Miramar (Mallorca) en 1275. Ahí, enseñó a los futuros misioneros la lengua árabe, una gran herramienta para la conversión de los creyentes del islam. Hacia 1293 viajó a Túnez para ocuparse de la conversión de los habitantes, siendo expulsado de ahí poco después.
El fervor religioso ardía cual hoguera en el escritor del Libro de la caballería, pues siguió con su labor literaria y de conversión. Viajó hacia la isla de Chipre con afán apostólico, pero sus intentos de conversión fueron rechazados. Luego, se sabe que estuvo en 1301 en Bugía, Argelia en donde enfrentó a los sabios almuédanos y alfaquíes con su arma más poderosa: la palabra. Escribió durante su estadía en el país africano Disputatio Raimundi christiani et Hamar saraceni en árabe, por lo que fue expulsado nuevamente de tierras islámicas.
Inalcanzable en sus deseos, Llull regresó a Túnez en 1315, pero sus aventuras pronto se acabarían. Su destino final es incierto, pero los rumores dicen que su vida terminó en Bugía. La leyenda dice que lo lapidaron en ese lugar, pero de alguna manera llegó a las costas de su natal Mallorca para expulsar su último aliento. Lo cierto es que falleció antes del 1316.

Escultura de ramón Llull,
 Pere de Saint Joan (1398).
En la Iglesia de San Miguel de Palma



La perseverancia y el ánimo de Llull es admirable, más allá de que se esté de acuerdo con sus creencias. El libro de caballería, como veremos a fondo en entradas futuras, contiene tanto enseñanzas que podemos rescatar y aplicar en la actualidad como algunas otras que nos ayudarán a reflexionar sobre la supremacía del más fuerte, la piedad, entre otras.
Como colofón a esta presentación del escritor de La orden de la caballería, me gustaría mencionar algunas ideas del artículo El caballero a lo divino en Ramon Llull: contra el pecado de la lujuria de Jordi Pardo Pastor respecto al estilo de la narrativa de Lull.
Pardo indica que el esquema de las historias era el siguiente: el protagonista era un príncipe o un heredero que durante el viaje adopta una serie de actitudes ascéticas que incluyen bastantes adversidades y con ello que logra la pureza del alma. Lo anterior es muy diferente al prototipo de relatos heroicos comunes en la Edad Media hispánica como Rodrigo Díaz de Vivar o Roldan, pero ¿de dónde surgió?
El autor señala que el estilo de Llull se parece más a las historias árabes de Sendebar, el Barlaam o incluso algún exapla (cuento pequeño con una moraleja religiosa o moral). Recordemos que el autor aprendió árabe para convertir a los islamistas al catolicismo, por ello es posible que haya estado en contacto con las leyendas árabes mencionadas.
Ramón Llull, un hombre que dejo un gran legado escrito y una pasión legendaria por su fe, será quien nos muestre una visión del caballero medieval que meditar en las siguientes entregas.   

Fuentes
 
Llull, Ramón. (1275) Libro de la orden de caballería. trd. Luis Alberto de Cuenca.  Barcelona, RLull, Ebook. 
Pardo Pastor, Jordi. (2001)."El caballero a lo divino en Ramón Llull: contra el pecado de la lujuria" en Mirabilia: Revista Electrónica de Historia Antiga e Medieval. ISSN-e 1676-5818, N. 1. 


Tianlong