Fernando "Tianlong" López
Es curioso, no logro recordar cuál fue mi primer contacto con el concepto de caballería. Posiblemente haya sido en una de las tantas historias sobre el Rey Arturo que leí cuando era niño; tal vez en el anime Saint Seiya, que marcó mi crecimiento con la idea de que los caballeros protegen; quizá en la película Corazón de dragón, en la escena que el protagonista recita el juramento del caballero y se redime. Lo cierto es que ha tenido un peso enorme en mi manera de ver la vida.
Por ello, considero que es fundamental comprender dicho concepto para crear un
código guerrero. Y qué mejor que hacerlo a partir de uno de los libros que fue base
para
forjarlo en el mundo hispánico: El libro de orden de la caballería de Ramón Llull.
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| Ars Magna de Ramon_Llull, 1321 |
Abordaré este libro en varias entregas, y tendré en cuenta la traducción de Luis Alberto de Cuenca, cuya edición electrónica esta disponible en diversos
sitios de la red. En esta ocasión hablaré brevemente sobre la vida del autor.
Llull nació en Palma de Mallorca, territorio que era parte de la corona se Aragón, en 1235. Ramón fue parte de una familia adinerada e influyente, prueba de ello
es que fue paje del rey Jaime I, quien fundó el reino de Mallorca en 1231, y después senescal de Jaime II.
Gran parte de su vida estuvo marcada por los excesos y las riñas callejeras. Sin embargo, hacia el año 1264 se produce una transformación espiritual en él:
de pronto una enorme devoción católica le invadió, cambiando su vida despreocupada y su destino. Se convirtió en un pródigo escritor cuyo objetivo era la conversión al catolicismo
de los no creyentes.
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| Ramón Llull escribiendo delante de una cruz de Joan Desí. Mesa lateral del Retablo de la Trinidad de la Iglesia del Espíritu Santo de Palma, c.1503 (Biblioteca de Catalunya, Barcelona |
Poco después comienza a elaborar obra escrita. Destaca el Llibre de contemplació (1270), también escribió el Libre del Gentil e los tres savis (1272) y el texto que nos ocupa, el Llibre de la cavalleria en torno al 1275.
Llull también tuvo una gran actividad pública, pues estuvo con el rey Jaime II en la fundación de un convento en Miramar (Mallorca) en 1275. Ahí, enseñó
a los futuros misioneros la lengua árabe, una gran herramienta para la conversión de los creyentes del islam. Hacia 1293 viajó a Túnez para ocuparse de la conversión de los habitantes, siendo
expulsado de ahí poco después.
El fervor religioso ardía cual hoguera en el escritor del Libro de la caballería, pues siguió con su labor literaria y de conversión. Viajó hacia la isla de Chipre con afán apostólico, pero sus intentos
de conversión fueron rechazados. Luego, se sabe que estuvo en 1301 en Bugía, Argelia en donde enfrentó a los sabios almuédanos y alfaquíes con su arma más poderosa: la palabra. Escribió
durante su estadía en el país africano Disputatio Raimundi christiani et Hamar saraceni en árabe, por lo que fue expulsado nuevamente de tierras islámicas.
Inalcanzable en sus deseos, Llull regresó a Túnez en 1315, pero sus aventuras pronto se acabarían. Su destino final es incierto, pero los rumores dicen que su vida
terminó en Bugía. La leyenda dice que lo lapidaron en ese lugar, pero de alguna manera llegó a las costas de su natal Mallorca para expulsar su último aliento. Lo cierto es que falleció antes
del 1316.
| Escultura de ramón Llull, Pere de Saint Joan (1398). En la Iglesia de San Miguel de Palma |
La perseverancia y el ánimo de Llull es admirable, más allá de que se esté de acuerdo con sus creencias. El libro de caballería, como veremos a fondo
en entradas futuras, contiene tanto enseñanzas que podemos rescatar y aplicar en la actualidad como algunas otras que nos ayudarán a reflexionar sobre la supremacía del más fuerte, la piedad, entre otras.
Como colofón a esta presentación del escritor de La orden de la caballería, me gustaría mencionar algunas ideas del artículo El caballero a lo divino en Ramon Llull: contra el pecado de la lujuria de Jordi Pardo Pastor respecto al estilo de la narrativa de Lull.
Pardo indica que el esquema de las historias era el siguiente: el protagonista era un príncipe o un heredero que durante el viaje adopta una serie de actitudes ascéticas
que incluyen bastantes adversidades y con ello que logra la pureza del alma. Lo anterior es muy diferente al prototipo de relatos heroicos comunes en la Edad Media hispánica como Rodrigo Díaz de Vivar o Roldan,
pero ¿de dónde surgió?
El autor señala que el estilo de Llull se parece más a las historias árabes de Sendebar, el Barlaam o incluso algún exapla (cuento pequeño con una moraleja religiosa o moral). Recordemos que el autor aprendió árabe para convertir a los islamistas al catolicismo, por ello
es posible que haya estado en contacto con las leyendas árabes mencionadas.
Ramón Llull, un hombre que dejo un gran legado escrito y una pasión legendaria por su fe, será quien nos muestre una visión del caballero medieval que meditar
en las siguientes entregas.
Fuentes
Llull, Ramón. (1275) Libro de la orden de caballería. trd. Luis Alberto de Cuenca. Barcelona, RLull, Ebook.
Pardo Pastor, Jordi. (2001)."El caballero a lo divino en Ramón Llull: contra el pecado de la lujuria" en Mirabilia: Revista Electrónica de Historia Antiga e Medieval. ISSN-e 1676-5818, N. 1.
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| Tianlong |


