domingo, 28 de junio de 2020

El tigre en las artes marciales Chinas parte 1

Fernando "Tianlong" López

El simbolismo de los animales en las artes marciales es provocado, entre otras causas, por la fascinación del ser humano con la naturaleza. Aquel deseo de imitar la fuerza, velocidad, equilibrio, entre otras características de las criaturas y elementos del ambiente ha impulsado que los maestros crearan técnicas e incluso sistemas completos basados en aquello que deseaba. 
Temibles depredadores

En la China antigua se referían al tigre como "el rey de toda la montaña" o "el rey de cien animales." Y es que tan sólo ver a tan majestuosa criatura sorprendería a cualquiera. Recordemos algunas de las características de este gran felinos: pueden pesar alrededor de 317 kg. y crecer hasta 2.13 m. aproximadamente. A pesar de sus grandes dimensiones tienen una gran agilidad, poder y elegancia. Como bien lo indican los autores Wing Lam y Saleem Alamudeen: "cada pulgada del tigre, desde la cabeza hasta su cola, puede expresar una furia emocional que puede evocar y mostrar cuando está de cacería."

Los mismos autores señalan que, en la antigüedad, algunos soldados usaban pieles de tigre para adquirir su poder e intimidar a sus enemigos. Pero la figura del tigre adquirió mayor importancia después, ya que a ciertos generales se les condecoró con el título de "general tigre." Para ello debían demostrar una habilidad estratégica excelente y gran capacidad de liderazgo. Por supuesto, la fuerza física era pre-requisito para ser general tigre e iban armados con arco y flechas más pesadas de lo común para el combate a distancia además de usar armas pesadas. Finalmente, y emulando de otra manera al tigre, estos guerreros de élite debían ser los primeros en lanzarse hacia el enemigo en la batalla, mostrando su ferocidad. 


Los estilos basados en tigre son de los más reconocidos entre el publico en general
















Lam y Alamudeen describen de esta manera la función de los grandes generales tigre en batalla: 

La primera batalla, entonces, era entre generales opuestos y esta batalla solía decidir el resultado del encuentro, dependiendo, de las habilidades del combate y poder de los generales. Las tropas también eran motivadas para luchar con coraje, o su confianza y fe en el liderazgo de sus generales podrían disiparse, y las tropas retrocederán. Los generales tenían que exhibir e irradiar poder a través del carácter y de su estatura. La voz del general tenía que ser fuerte y repetir palabras de ánimo que podían hacer temblar a los hombres y también motivarles. Los ojos de los generales eran duros e impenetrables. Su mirada penetrante podía leer las almas de los soldados y eran conscientes de las intenciones de los hombres, al igual que hace el tigre. El tigre ha derrotado a muchos enemigos tan sólo con su mirada concentrada, penetrante."

La investigación citada informa que estos guerreros temibles incluso podrían ser más mortífero: la formación de generales tigre. Esta es descrita de la siguiente manera: "Si el reino tenía cinco generales tigre de combate, lo que era considerado un número mágico, uno mantenía la posición central, mientras los otros cubrían separadamente las direcciones norte, sur, este y oeste para asegurar y defender las posiciones defensivas y ofensivas." Algunos de estos guerreros que se destacaban adquirían un nuevo título:  general tigre volador. 

En muchos estilos de combate existen técnicas basadas en el tigre

Sin duda, emular al tigre es algo que a muchos guerreros les funcionó. Hasta ahora hemos hablado del simbolismo y de su papel en la guerra antigua.
En entradas posteriores revisaremos algunas técnicas que se mencionan en el artículo mencionado. 


¿Qué representa para ti el tigre? Si tienes un simbolismo propio para este animal sería interesante leerlo en los comentarios. 


Referencias 

Wing Lam y Saleem Alamudeen. "El impacto del tigre en las artes marciales chinas" en Revista de Artes Marciales Asiáticas. Volumen 3, número 3. 2008. p. 58-67 





Tianlong


Entre el misticismo del héroe y la exaltación ideológica: the way of dragon

Fernando "Tianlong" López
El binomio de las artes marciales y el cine fue una constante durante la segunda mitad del siglo XX, además de una de las principales inspiraciones de muchos practicantes. Si bien estas películas no son un ejemplo verídico de lo que representan las artes marciales, la aplicación de las técnicas en combate real o la efectividad de las mismas. Sin embargo, fueron el principal divulgador de las artes marciales en este lado del mundo.
Póster de la película

Esta vez abordaremos un filme clásico, The way of dragon (1972). Esta obra fue escrita, dirigida y protagonizada por Bruce Lee, una leyenda y posiblemente el icono más recordado de las artes marciales chinas en Occidente. En esta película participaron otras personalidades destacadas como Robert Wall y Chuck Norris, quien protagoniza junto a Lee la impresionante escena del combate en el Coliseo Romano. Sobre esta escena trata la presente reflexión.

Es la ley del más fuerte la que se impone


La trama de la obra se puede resumir brevemente de esta manera: el protagonista, Tang Lung, viaja a Europa desde China para apoyar a algunos compatriotas con algunos problemas con la mafia local cuyo objetivo es despejarlos de su medio de subsistencia.
En tales circunstancias, la relación de dominio entre quienes saben artes marciales con los que se vuelve evidente, pues quienes carecen de entrenamiento o con técnica deficiente quedan sometidos a la voluntad de los "mejores" guerreros. De esta última categoría se hace una distinción entre los abusivos y aquellos que defienden a los débiles, acaso una manera de recordar que el artista marcial debe, ante todo, cuidarse de utilizar sus habilidades de manera egoísta.
El enfrentamiento entre Lee y Norris es representativo por las técnicas mostradas y por su valor cinematográfico. Sin embargo, para esta ocasión hay que destacar la capacidad que se le atribuye al artista marcial sobre la justicia: la vida del oponente en sus manos. Aquí un breve resumen del enfrentamiento.
Después de un calentamiento casi ritual que incrementa la tensión previa al combate y la intervención sorpresa de un gato, el personaje de Lee muestra sus habilidades combativas que ya antes se habían presenciado en el filme. En respuesta, Norris bloquea los ataques y sorprende al protagonista una, dos y tres veces. La confianza se ve en el rostro del rubio.
Ante la derrota aparente, Lee cambia radicalmente su estilo de pelea y con ello inclina la balanza a su favor. El protagonista no desea acabar con su oponente, pero ante la terquedad del mismo le rompe el cuello. Finalmente, Lee reconoce el desempeño del caído al cubrirlo con la casaca encima.
El despliegue de voluntades entre los combatientes, la solemnidad con la que el héroe de la historia reconoce la habilidad de su contrario y la pena con la que se despide de él da pie a la pregunta: ¿Es válido llegar hasta las últimas consecuencias en un combate real? La película nos muestra cómo el héroe que representa al peleador con valores idealizados en realidad no deseaba acabar con la vida del contrario, pero se vio obligado a ello ante la voluntad del oponente.
Uno de los enfrentamientos más famosos del cine
Podría decirse, bajo la lógica de la película, que el protagonista tomó una decisión justa, pues sus acciones previas demostraron que su intención era buena y que sólo peleaba en respuesta a la agresión. Ergo, su acción está justificada. Sin embargo, si el antagonista hubiera vencido tendría el mismo derecho de disponer de la vida del caído. Entonces, podemos decir que en realidad es la ley del vencedor la que se impone.

Sería imprudente rebajar el mensaje de la película a la ley de la selva, así como pensar que esto se toma literalmente por quienes somos seguidores de las artes marciales. Sin embargo, es importante poner atención a los detalles escabrosos de las narraciones que consumimos.

Es conveniente que tomemos acciones para cultivar nuestras virtudes, como lo es la piedad y el sentido de la justicia. Si bien esperamos nunca estar en circunstancia de tener que decidir si tomar una vida o no, es seguro que nos encontraremos con situaciones difíciles de las cuales debemos salir avantes sin recurrir a la violencia.

Al final, podemos decir que el artista marcial, así como tiene la convicción de ser la mejor versión de sí mismo en todos los aspectos, tiene la obligación de reflexionar sobre sus acciones y las causas que defiende. El mundo no necesita más seres cuya fuerza y habilidad sirva para deseos egoístas.
Tres leyendas reunidas

Aún hay bastantes reflexiones que hacer a propósito de esta película, pero se abordarán en entradas posteriores.
Tianlong


La orden de la caballería según Ramón Llull parte 2

Aconteció en un país que un sabio caballero, que había largamente mantenido la orden de caballería con la nobleza y la fuerza de su gran coraje, y a quien sabiduría y ventura lo habían mantenido con honor de caballería en guerras y en torneos, en asaltos y batallas, escogió vida ermitaña cuando vio que sus días eran contados y la naturaleza le impedía, por la vejez, el ejercicio de las armas.

Fernando "Tianlong" López

El caballero es uno de los arquetipos más frecuentes en el pensamiento occidental. Honor, lealtad, valentía, entre otras características que se le atribuye a esta figura tan icónica de lo que entendemos por lo medieval. Sin embargo, ¿Cómo debía de ser un caballero según la perspectiva de la mencionada época?

Ramón Llull, obtenida de elperiodico.com

Hoy abordaremos la primera sección de la obra de Ramón Llull, El código de la caballería. A lo largo de las siguientes entregas revisaremos algunos de los aspectos relevantes sobre cómo debía de comportarse aquel que quisiera dedicarse a este oficio durante la Edad Media. 

¿Por qué surgió la orden de la caballería? Para este autor la decadencia moral y la necesidad de justicia eran las razones del nacimiento de la orden. En sus palabras: "al comenzar en el mundo el menosprecio de la justicia por la disminución de la caridad, convino que justicia recobrase su honra por medio del temor; y por eso se partió todo el pueblo en grupos de mil, y de cada mil fue elegido y escogido un hombre más amable, más sabio, más leal, más fuerte, y con más noble espíritu, mayor instrucción y mejor crianza que todos los demás."

Esta excepcionalidad es lo que le permitía equilibrar al mundo en donde los principios son pisoteados por una enorme mayoría. Los caballeros eran quienes equilibraban el mundo, un mundo cristiano por cierto.  Pero de eso hablaremos en entradas posteriores. 

Guerreros de élite, los mejores entre los mejores, pero ¿estos nacían o se hacían? Llull sostiene que "si te haces caballero, recibes la honra y la servidumbre que corresponde a los amigos de la caballería; que, cuantos más nobles principios tienes, más obligado estás a ser bueno y agradable a Dios y a las gentes; y si eres aleve [alevoso], tú eres el mayor enemigo de la caballería y el más contrario a sus principios y a su honra." El caballero entonces tenía una obligación moral con la gente y con la Iglesia. Cabría preguntarse cuál pesaba más. 

Dos caballeros luchando en un paisaje de Eugène Delacroix

Hasta ahora se puede suponer que, como cualquier mito heroico, aquel que se convertía en caballero debía nacer ya con las virtudes que se han señalado. Sin embargo, esto también podría suponer cierta arrogancia nacida en la certeza del no ser como los demás. Después de todo el humano es débil de voluntad y el orgullo, mortal pecado, está siempre al acecho. ¿Cómo evitarlo? El entrenamiento era la solución a lo anterior. 

Para Llull, la "ciencia y la escuela de la orden de caballería" debía de enseñarse primero de padre a hijo y después de caballero a caballero. El padre debía procurar que su hijo aprendiera a cabalgar en su juventud, pues "si no aprender a cabalgar en su juventud no lo podrá aprender en su vejez." Posteriormente, el aspirante a caballero debía convertirse en escudero de otro caballero, en esta etapa debía aprender a cuidar del caballo, las armas y otras formas de servilismo. ¿Por qué alguien que estaba destinado para la nobleza debe aprender todo esto? Llull responde: "conviene que el hijo del caballero sea antes súbdito que señor, y que sepa servir a señor, pues de otro modo no conocería la nobleza de su señorío cuando fuere caballero. Y por eso el caballero debe someter a su hijo a otro caballero, para que aprenda a esgrimir y justar; y las demás cosas que son propias del honor de caballero."

En la actualidd hay reinterpretaciones del código de caballería

El proceso de formación del caballero, según Llull, estaba marcado por dos principios fundamentales: disciplina y humildad, cosas que eran propias de un buen cristiano pero, al ser el caballero un ejemplo, debe de ser perfecto. Estas virtudes son relevantes para cualquiera que se dedique a las artes marciales en la actualidad, porque para aprender los rudimentos de la batalla se requiere de dedicación en las tareas más básicas.

¿Cuáles son las mejores maneras de aprender la disciplina y la humildad? Espero tus comentarios.

Fuentes 
Llull, Ramón. (1275) Libro de la orden de caballería. trd. Luis Alberto de Cuenca.  Barcelona, RLull, Ebook. 





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