domingo, 28 de junio de 2020

Entre el misticismo del héroe y la exaltación ideológica: the way of dragon

Fernando "Tianlong" López
El binomio de las artes marciales y el cine fue una constante durante la segunda mitad del siglo XX, además de una de las principales inspiraciones de muchos practicantes. Si bien estas películas no son un ejemplo verídico de lo que representan las artes marciales, la aplicación de las técnicas en combate real o la efectividad de las mismas. Sin embargo, fueron el principal divulgador de las artes marciales en este lado del mundo.
Póster de la película

Esta vez abordaremos un filme clásico, The way of dragon (1972). Esta obra fue escrita, dirigida y protagonizada por Bruce Lee, una leyenda y posiblemente el icono más recordado de las artes marciales chinas en Occidente. En esta película participaron otras personalidades destacadas como Robert Wall y Chuck Norris, quien protagoniza junto a Lee la impresionante escena del combate en el Coliseo Romano. Sobre esta escena trata la presente reflexión.

Es la ley del más fuerte la que se impone


La trama de la obra se puede resumir brevemente de esta manera: el protagonista, Tang Lung, viaja a Europa desde China para apoyar a algunos compatriotas con algunos problemas con la mafia local cuyo objetivo es despejarlos de su medio de subsistencia.
En tales circunstancias, la relación de dominio entre quienes saben artes marciales con los que se vuelve evidente, pues quienes carecen de entrenamiento o con técnica deficiente quedan sometidos a la voluntad de los "mejores" guerreros. De esta última categoría se hace una distinción entre los abusivos y aquellos que defienden a los débiles, acaso una manera de recordar que el artista marcial debe, ante todo, cuidarse de utilizar sus habilidades de manera egoísta.
El enfrentamiento entre Lee y Norris es representativo por las técnicas mostradas y por su valor cinematográfico. Sin embargo, para esta ocasión hay que destacar la capacidad que se le atribuye al artista marcial sobre la justicia: la vida del oponente en sus manos. Aquí un breve resumen del enfrentamiento.
Después de un calentamiento casi ritual que incrementa la tensión previa al combate y la intervención sorpresa de un gato, el personaje de Lee muestra sus habilidades combativas que ya antes se habían presenciado en el filme. En respuesta, Norris bloquea los ataques y sorprende al protagonista una, dos y tres veces. La confianza se ve en el rostro del rubio.
Ante la derrota aparente, Lee cambia radicalmente su estilo de pelea y con ello inclina la balanza a su favor. El protagonista no desea acabar con su oponente, pero ante la terquedad del mismo le rompe el cuello. Finalmente, Lee reconoce el desempeño del caído al cubrirlo con la casaca encima.
El despliegue de voluntades entre los combatientes, la solemnidad con la que el héroe de la historia reconoce la habilidad de su contrario y la pena con la que se despide de él da pie a la pregunta: ¿Es válido llegar hasta las últimas consecuencias en un combate real? La película nos muestra cómo el héroe que representa al peleador con valores idealizados en realidad no deseaba acabar con la vida del contrario, pero se vio obligado a ello ante la voluntad del oponente.
Uno de los enfrentamientos más famosos del cine
Podría decirse, bajo la lógica de la película, que el protagonista tomó una decisión justa, pues sus acciones previas demostraron que su intención era buena y que sólo peleaba en respuesta a la agresión. Ergo, su acción está justificada. Sin embargo, si el antagonista hubiera vencido tendría el mismo derecho de disponer de la vida del caído. Entonces, podemos decir que en realidad es la ley del vencedor la que se impone.

Sería imprudente rebajar el mensaje de la película a la ley de la selva, así como pensar que esto se toma literalmente por quienes somos seguidores de las artes marciales. Sin embargo, es importante poner atención a los detalles escabrosos de las narraciones que consumimos.

Es conveniente que tomemos acciones para cultivar nuestras virtudes, como lo es la piedad y el sentido de la justicia. Si bien esperamos nunca estar en circunstancia de tener que decidir si tomar una vida o no, es seguro que nos encontraremos con situaciones difíciles de las cuales debemos salir avantes sin recurrir a la violencia.

Al final, podemos decir que el artista marcial, así como tiene la convicción de ser la mejor versión de sí mismo en todos los aspectos, tiene la obligación de reflexionar sobre sus acciones y las causas que defiende. El mundo no necesita más seres cuya fuerza y habilidad sirva para deseos egoístas.
Tres leyendas reunidas

Aún hay bastantes reflexiones que hacer a propósito de esta película, pero se abordarán en entradas posteriores.
Tianlong


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